Los caracoles de Borgoña

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Los caracoles de Borgoña

Somos uno de los restaurantes recomendados de Altea, y parte de la agradable culpa la tienen unos moluscos que servimos en uno de nuestros platos: los caracoles de Borgoña. Así los preparamos:

La preparación, si se busca el mejor resultado como pretendemos hacer siempre con todos los platos de La Costera de Altea, es verdaderamente larga y costosa. Primero nuestros cocineros proceden a la exhaustiva limpieza de los caracoles para que extraigan baba y excrementos, sometiéndolos a un ayuno de casi 2 semanas, antes de ponerlos en sal o vinagre. Después de lavarlos y cepillarlos en agua salada, los escaldan en agua hirviendo. Son entonces removidos de sus conchas y lavados otra vez con mucho cuidado, así como sus correspondientes conchas. Se cuecen finalmente en un caldo de pollo antes de ser puestos de nuevo en sus conchas.

La manera tradicional de servir los caracoles de Borgoña, o escargots de Bourgognees rellenar el orificio de las conchas con una mezcla hecha de mantequilla de ajo y perejil picado, y pasarlos 2 minutos por el horno, el tiempo necesario para que se derrita bien la mantequilla. Para comerlos, pondremos a tu disposición unas pinzas especiales para sujetar la concha y unos tenedores bastante finos de 2 puntas para la extracción de la carne del caracol.

El caracol traído de Francia, pero también el respeto por los orígenes de este plato, incluso en su presentación, son solo 2 de los múltiples motivos por los que somos uno de los restaurantes recomendados de Altea.